
No sabemos quién fue el primero que recaló en Sandwich Harbour, pero sí podemos imaginar que debió sentirse en los confines no sólo del mundo, sino casi también de la realidad.

En la época en que la forma del continente africano aún no se conocía, y en que las sucesivas expediciones marítimas avanzaban en pequeños saltos hacia el sur, Sandwich Harbour se encontraba en aquella zona de los mapas en la que los cartógrafos dibujaban criaturas fantásticas y en la que muchos pensaban todavía que las aguas del mar se precipitaban súbitamente en el espacio vacío.
Cuando los primeros marineros, tras fondear en su laguna, treparon por las inmensas dunas y se vieron rodeados de dos desiertos que no parecían tener fin, el Atlántico Sur a su espalda y el Namib de arena roja al frente, debieron estremecerse ante tanta belleza, pero sin duda temblaron también al sentirse tan sólos, y tan pequeños, en aquel sitio que sin lugar a dudas debía ser el fin del mundo.


Durante algunos períodos de la Historia este pequeño puerto natural de la costa Namibia ha servido de base a barcos balleneros y ha tenido alguna actividad comercial. Sin embargo, hoy en día no queda ningún resto del pasado y Sandwich Harbour es un paraje natural de excepcional belleza y uno de los lugares de África del Sur que cuenta con una mayor diversidad de aves.

Quizás para recordarnos que una vez estuvo más allá de nuestro alcance, el acceso a Sandwich Harbour sigue siendo complicado, pues salvo por mar o a través de kilómetros de enormes dunas, sólo podemos llegar allí a través de la estrecha franja de arena mojada que queda entre la pared de arena y el océano cuando baja la marea. En algunos momentos tenemos que formar rampas de arena para salvar las zonas más difíciles, pero en realidad la verdadera complicación es el tiempo, pues se ha perdido más de un coche atrapado por el agua al subir la marea.



Flamencos rosas y múltiples aves, pero también focas, chacales y pequeños reptiles abundan en los alrededores.
Más allá del sitio en sí mismo es un verdadero placer conducir por la playa con las olas lamiendo las dunas y sentirnos, como aquellos primeros marinos, navegando rumbo al sur en busca del fin del mundo.

Fotos por Mi Lawrence
También puedes querer leer, en Mi Lawrence:
La Era de los Descubrimientos – El extremo sur de África





Viajes de Primera
4 junio, 2012
Un rincón de los que merece la pena visitar en vuestra compañía… En medio de ninguna parte, porque a veces viajar también es eso…
milawrence
4 junio, 2012
Particularmente me gustan bastante los “ningunapartes” :)
Algun día visitaremos alguno juntos!!
Un abrazo
lapuertaentornada
4 junio, 2012
Perdona si se me ha escapado algo pero, lo que estáis cavando en la arena son las rampas de las que hablas en tu entrada?
PD. Muy chula la foto del mini-reptil jaja.
milawrence
4 junio, 2012
Hola,
Las zonas “complicadas” eran cortados en la arena mojada que dejaban escalones demasiado altos para subir con el coche a lo bruto. Entonces trepábamos a las dunas de al lado y con las palas provocábamos pequeñas cascadas de arena. Así hacíamos un escalón intermedio que facilitaba el paso del coche.
Los minireptiles eran además muy amistosos y podías cogerlos en la mano con bastante facilidad.
Tu blog tiene muy buena pinta :)
lapuertaentornada
4 junio, 2012
¡Madre mía! ¡Vaya aventura! ¿Quién dijo que lo de viajar en coche era de vagos? (bueno, igual no lo dijo nadie y me lo estoy inventando yo, jaja). No se me ocurre manera más original de estirar las piernas.
Buena vista tuvisteis para poder ver a esos minibichos. Me parecen muy divertidos. Yo creo que no hubiera podido resistir la tentación de “robar” alguno :)
Me encanta como cuentas las cosas y las fotos que haces. Iré leyendo tus antiguas entradas poco a poco, para saborearlas bien…
Gracias por darte una vuelta por mi blog.
Hasta muy pronto.
milawrence
7 junio, 2012
Jajaja, la verdad es que siempre es divertido tener que escarbar un poco para desenterrar el coche, o al revés como en este caso. Te entretienes y estiras las piernas como tú dices :)
Me alegro mucho de que te guste el blog, muchas gracias. Espero que también te gusten las antiguas :)
Yo he leído la mitad de tu entrada sobre el niño bonbon ;) y seguramente la termine esta noche. Tu forma de escribir también me resulta muy amena e interesante, creo que es más fluida que la mía.
Hasta pronto,
Juan
Pit
19 junio, 2012
uf! esa última foto… era un coche anfibio??? ;)
JAAC (@SltCnmg)
29 junio, 2012
Impresionantes las fotos, las aventuras se las encuentra uno donde menos se las espera… y donde más se las espera pues también :-)