
Durante los años 60 y 70 riadas de jóvenes occidentales partían de Londres, Amsterdam y otras ciudades europeas para un largo viaje por tierra. Como destino la India, Nepal o Thailandia. La ruta a seguir podía variar, aunque quizá la más conocida les llevaría a través de Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán.
Se lanzaban a ello movidos por el afán por conocer, la sed de aventura, la búsqueda de la iluminación en el mítico oriente o quizás simplemente por la promesa de exóticos lugares en los que la vida era extraordinariamente barata y las sustancias psicoactivas potentes y fáciles de adquirir.
En caravanas volkswagen, a bordo de pintorescos autobuses, en trenes o haciendo autoestop recorrían los miles de kilómetros de lo que fue llamada la Ruta Hippie, The Hippie Trail, aunque algunos quizá menos identificados con el famoso movimiento de los 60 prefirieron llamarla The Overland Route, la ruta por tierra a Kathmandú.

Steven y Louise con los Glovers, pareja canadiense que les llevó durante un tramo en su ambulancia reconvertida en caravana.
El viaje de Steven Abrams comenzó cuando encargó por correo una guía de Europa del Este, donde quería pasar dos semanas durante el verano del 67. Finalmente no pudo viajar ese año al otro lado del Telón de Acero, pero sin sospecharlo había plantado la semilla de su próximo viaje por tierra a la India y más allá: la guía de viajes que recibió era la de Oriente Medio… “Este aparentemente pequeño error estaba llamado a cambiar mi vida”
“De pronto me di cuenta de que había carreteras más allá de Europa, y sentí que lo único que debía hacer era conducir por ellas. Podía estudiar los planos de ciudades como Teheran y Kabul […] Jamás había siquiera considerado la posibilidad de viajar por tierra fuera de Europa, y sin embargo este libro explicaba, como si fuera lo más normal, las normas de tráfico de todos aquellos maravillosamente misteriosos y remotos países.” Steven viajaría durante casi tres años del 68 al 71, su amigo Louise durante más de una década.

Curry Ojeda, español, en un periódico holandés. Hizo la ruta desde Dinamarca hasta Kathmandú en el Land Rover de la primera foto.
Tony Walton y Janette comenzaban su viaje en 1974, “el diez de octubre, con las cabezas llenas de Kerouac y llevando poco más que una muda y un saco de dormir barato, subimos al ferry de las 07:30”. Llegaron a Amsterdam, donde durante varios difíciles días intentaron encontrar un medio de transporte para continuar hacia el Este. En un trozo de cartón escribieron “Ride wanted to Greece” y “permanecimos de pie en la calle, junto al resto de aspirantes a viajeros, vagabundos, compradores y vendedores, zapateando sin parar para mantener los pies calientes y fumando demasiados cigarrillos. El cartel sirvió para hacer nuestro aprieto más llevadero. Atrajo multitud de gente amigable que se acercaba a hablar con nosotros, principalmente canadienses y americanos, así que comenzamos a sentirnos menos como almas perdidas en una tierra extraña y más como una parte de esa internacional ciudad de frikis.” Finalmente viajarían a bordo de uno de los “Magic buses”, que en los inicios eran intrépidos conductores que por su cuenta y riesgo se dedicaban a transportar en su autobús a decenas de jóvenes a lo largo de miles de kilómetros, lidiando con averías, guardias fronterizos, carreteras cortadas y cualquiera de las múltiples contingencias posibles.
A finales de los años 60 y principios de los 70 no existían los móviles, las tarjetas de crédito o internet, pero tampoco las guías de viaje como las conocemos hoy en día. Los viajeros se lanzaban a la carretera de forma continuada, formando un largo cordón vital a lo largo de toda la ruta a través del cual fluía la información de boca en boca: dónde dormir, cómo conseguir un visado, carreteras cortadas o regiones peligrosas. Determinados restaurantes, alojamientos o lugares de cada ciudad en la ruta se convertían en puntos conocidos de reunión en los que intercambiar impresiones, información, pasar un buen rato o reclutar nuevos compañeros de viaje para el siguiente tramo.

Mientras que americanos, canadienses y otras nacionalidades solían dedicar varias semanas o incluso meses a conocer Europa, los europeos se lanzaban a la carrera hacia Estambul, la puerta al tan anhelado Oriente. Desde ahí la travesía a través de Turquía, Irán, Afganistán y Pakistán. En triste contraste con los acontecimientos de las últimas décadas los viajeros de entonces suelen recordar con especial cariño su paso por Afganistán:
Erik Pontoppidan viajó de Dinamarca a Nepal en 1969, “A diferencia de lo que piensan muchas personas, Afganistán es una tierra bella y amistosa […] Estábamos (en Kandahar) sentados en un restaurante en una cálida noche, comiendo Shish Kebab, con el olor de las exóticas especias y el sonido de los timbres de las bicicletas por todas partes, en una ciudad con tan sólo un puñado de coches. […Desde el autobús habíamos visto multitud de camellos y beduinos andando por la carretera. Poco antes de llegar a Kandahar, el autobús se había detenido en el pueblo de Geresk. Por todos lados los afganos con sus turbantes estaban sentados frente a sus casas, al sol de la tarde, jugando al ajedrez y bebiendo té.”

El autobús en el que viajaban Tony y Janette, camino de Herat, se detuvo en una casa de té para esperar a que amainara una tormenta de arena: “Los tres o cuatro hombres que había dentro nos hicieron sitio en los bancos de madera que había a cada lado de una larga mesa y se sirvió arroz, patatas y nan, que comimos al modo afgano, con la mano derecha […] Después de la comida se sirvió té en teteras chinas individuales. Entonces, inesperadamente, uno de los afganos hizo pasar una pipa de agua, o shisha, con un enorme pedazo de hachís negro incandescente sobre el carbón. Era fuerte, muy fuerte. Otro hombre extrajo de entre sus calzones una enorme pieza prensada a mano, unas 8 o 9 onzas, que fueron pasadas de mano en mano y admiradas. […] Empezaba a sentirme cómodo con esta gente, eran tranquilos, amistosos y muy agradables”.

Al final de Afganistán esperaba el mítico paso del Khyber, atravesado por las caravanas de la Ruta de la Seda durante siglos y por algunos de los más temibles ejércitos de la Historia, entre ellos los de Darío I, Alejandro Magno y Genghis Khan. Al final del desfiladero siempre había esperado la India, aunque ya en los años 60, a consecuencia de la partición de la India británica veinte años antes, se encontraba la recién nacida República Islámica de Pakistán…
(Continuará en Parte II)
Links:
Blog de Steven Abrams AQUÍ
Blog de Erik Pontoppidan AQUÍ
Blog de Tony y Janette AQUÍ
Agradecimientos / Acknowledgements:
Muchas gracias a Steven, Erik, Tony, Curry y a Joan Diamond por su amabilidad en todo momento y por permitirnos compartir sus fotos e historias. Un fuerte abrazo a todos.
Steven, Erik, Tony, Curry and Joan, it´s been great reading your storys and travelling in time through your pictures. A million thanks for being so kind at every moment and allowing us all to enjoy with the great experiences you lived. Love & take care!!
Nota: En aquellas fotos que no tienen leyenda podéis ver la descripción y autoría pasando el ratón por encima.





Iván
9 marzo, 2012
Felicidades por el tremendo post, la verdad es que cuesta pensar a veces en esos tiempos. Solamente pone los pelos de punto el recordar que Kabul fue un lugar donde los viajeros eran recibidos con cariño y donde el movimiento hippie se sentía a sus anchas. Gracias por recordar aquellos mágicos tiempos :)
milawrence
9 marzo, 2012
Hola Iván, muchas gracias a tí por disfrutarlo y compartirlo. Esperemos que el paso del tiempo sea benévolo y en algún momento podamos volver a Afganistán en un clima similar. Inch´Allah!!
;)
anitabaldecita
9 marzo, 2012
Me ha reflipado!!!! De tus mejores post!! Deseando leer la 2 parte.
milawrence
9 marzo, 2012
Lindaanitabaldecita muchas gracias!! Siempre animan tus comments, trabajaremos por una buena segunda parte :)
Unmundopara3
9 marzo, 2012
Muy buen post, recuerdos de grandes viajeros, historias de las que te gustaría poder vivir, pero como esta el mundo hoy en día, muy dificil lo veo.
Saludos!!
milawrence
9 marzo, 2012
Quizás haciendo un re-routing, ¿no crees? Las cosas van cambiando, pero un Europa del Este – Rusia – Mongolia – China – Tibet – Nepal no suena nada mal incluso en pleno s.XXI!!!
Gracias y un abrazo!!
heyheyworld
10 marzo, 2012
Me ha encantado! Las migraciones hippies es un tema que siempre me ha flipado, lanzarse porque sí al mundo…
Te invito a darte una vuelta por mi blog :)
Un beso!
http://www.heyheyworld.wordpress.com
Marina
milawrence
13 marzo, 2012
Hola Marina, muchas gracias, me alegra que te guste. He visitado tu blog, que me ha gustado mucho. Ya estoy suscrito :)
Un beso
Juan
Pit
3 abril, 2012
Auuuuuuuuuuuu!!!! q grandes viajes devieron ser. Esperando la segunda parte!
valerialibano
20 abril, 2012
Buenisimo post !! mi padre fue uno de ellos, en su volkswagen bus color azul cielo llegó a la India desde Madrid, jejeje!!! Que tiempos aquellos en los que el mundo no estaba tan loco (o sí…jeje), la gente era amable y hospitalaria y se podia viajar a cualquier parte…simplemente habia que tener las ganas de hacerlo!!! Peace & Love!
pd: Esperando la segunda parte prontooo y a ver si le pido fotos a mi padre para mandarte!!
milawrence
20 abril, 2012
Gracias requeteval!! Siempre me acuerdo de tu padre hablando maravillas de Afganistán. La última vez que estuvimos juntos quería preguntarle algunas cosas para el post pero al final se me pasó. Si le parece bien me encantaría poner alguna de sus fotos. Un beso enorme, y nos vemos pronto!!
pd: yo sé de una que también estuvo, en cierto modo, en esa furgo azul cielo de camino a la India no??? ;)